Práctica 5 ANA DÍAZ PASCUAL

Iris está basada en los lápices, la pluma y el libro por sus talento y aspiraciones. Aunque también por la vela y las cerillas por su carácter y su arco de personaje. Tiene un carácter fuerte y pasional que se va apagando como una vela, pero que luego se reanima como las cerillas el fuego de la vela. 


PERSONAJE Y ARCO: 


Iris es una chica de diecinueve años. Vive en su cabeza la mayoría del tiempo, dentro de las historias que crea para poder soportar la realidad. Sueña con ser escritora, pero sus padres, de origen humilde y trabajador, no creen que ese sea el mejor camino.


Desde el amor infinito que tienen hacia su única hija, solo quieren lo mejor para ella. Y, desde su experiencia, eso significa seguridad: un trabajo estable con un buen sueldo.


Perteneciente a la clase media baja española, Iris nunca tuvo lo que otros niños tenían, pero sus padres nunca lo hicieron notar. Si su madre tenía que trabajar turnos dobles para poder pagar la excursión del colegio, lo hacía. En vez de televisores grandes con películas ilimitadas, tenía inmensas estanterías llenas de libros antiguos de sus padres y abuelos, comprados en mercadillos de segunda mano y alguna que otra novela que había “desaparecido misteriosamente” de la biblioteca en la que trabajó su padre un verano de joven. Así, con solo nueve años, Iris había leído ya casi todos los clásicos de la literatura internacional y escribía como una loca; llenaba libretas y libretas con sus historias y pensamientos. 


Siempre tuvo muy en cuenta los constantes esfuerzos de sus padres y nunca quiso incomodarles con sus sentimientos ni fastidiar el vínculo tan bonito que tenían, incluso cuando en el instituto sus compañeros la hacían de menos por llevar la misma mochila desde primaria y estudiar de libros rayados por sus anteriores dueños. Comentarios que le afectaban mucho más de lo que ella daba a ver y que, por supuesto, nunca quiso hablar con sus padres por su matiz económico. 


La rabia contenida hacia esa situación la transformó en una persona con una mecha muy corta y opiniones muy fuertes frente al resto de la gente. Nunca se quedaba callada ante una injusticia, lo que hizo que la tacharan de “contestona” y maleducada pese a su ejemplar y perfecto rendimiento académico, que la llevó a acabar el instituto con matrícula de honor.


Iris se fue apagando, pero nunca dejó de imaginar. Y lo sigue haciendo con diecinueve años en clase de Derecho Administrativo, cursando segundo del doble grado en Derecho y Relaciones Internacionales. Aunque ahora se ha convertido más en una rutina que hace por inercia más que en un sueño o aspiración a algo mayor. La impotencia de no poder ser lo que siempre ha creído que podría ser la ha hecho una persona que vive en el pasado, cuando aún nada estaba escrito y podía soñar libremente, haciendo del presente una niebla espesa que no le permite ver. Se ha convertido en una persona apática y sin pasiones. Ella misma se caracteriza como una persona “gris”.


Una mañana, cuando se levanta para ir a clase como todos los días, no lo hace en su cama. Está en otra casa, sola. Cuando sale por la puerta, todo tipo de criaturas fantásticas sacadas de su imaginación la rodean: las hadas y sirenas de sus primeros relatos conversan en la fuente de la plaza mientras guerreras fuertes y valientes luchan contra dragones. Resulta que se encuentra atrapada en su propia mente, pero esta vez de verdad. Dentro de ese mundo fantástico se enfrenta a retos inimaginables y entiende que lo que tiene que hacer para poder salir de ahí es acabar la historia. La historia de su vida, encapsulada en los relatos que ha ido creando a lo largo de su existencia. Una aventura en la que redescubre su amor por la escritura y reconecta con esa ilusión infantil que había perdido, donde sus propias creaciones le recuerdan quien es ella y lo que puede hacer. 


La experiencia le cambia totalmente. 


Se da cuenta de lo volátil que es la vida, el vértigo que da la inevitable velocidad del tiempo y encuentra en el presente millones de historias que antes no podía ver. Escribe como nunca y habla con sus padres sobre todo lo que ha llegado a sentir alguna vez, lo que afianza y mejora su vínculo aún más. 


Deja la carrera cuando su primera novela es captada por una gran editorial de renombre internacional y empieza a dedicarse a lo que de verdad le llena. 


Por fin empieza a vivir como quiere y no como debe; ahora es una persona llena de color. 

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